Hay todo un debate entorno a la inclusión del Astronauta como clase de personaje. Para mi sorpresa, alguna gente dice que la fantasía o los juegos de rol clásicos no cuentan con elementos de ciencia ficción, pero lo cierto es que hay numerosísimas obras fantásticas y aventuras clásicas de rol que mezclan ciencia ficción y fantasía. Incluyo a continuación un puñado de obras clásicas que obras que no tienen tapujos en mezclar géneros (¡y encima lo hacen bien!):
LITERATURA
La idea del héroe de otro mundo que llega a una tierra indómita y salvaje, llena de aventura y emoción, no es en absoluta novedosa. John Carter era un soldado estadounidense de la Guerra de Secesión que acababa en el planeta Marte conquistando ciudades, derrocando tiranos y reimponiendo la civilización; su primera novela, Una princesa marciana, apareció publicada en 1917... ¡hace casi un siglo! El mismo autor, Edgar Rice Burroughs (padre de Tarzán), también tiene una historia muy parecida en la que el héroe viaja no a otro planeta, sino al interior de nuestro propio planeta, llamada En el centro de la Tierra, publicada en 1914.
Robert E. Howard, autor de Conan, también tiene un relato de un estadounidense pendenciero que acaba viajando a un mundo fantástico donde acaba convirtiéndose en un rey. La historia se llama Almuric, y apareció por primera vez (luego se ha reeditado innumerables veces) en 1939.
Michael Moorcock, al que todo el mundo conocerá por ser el padre de Elric de Melniboné, desarrolló siete novelas de Dorian Hawkmoon, comenzando por La joya en el cráneo en 1967, donde se nos traslada a un futuro trágico donde la ciencia y la brujería están entremezcladas, encontrando naves voladoras, lanzallamas, cañones, espadas y armaduras.
El novelista M. John Harrison (famoso por su novela Luz) comenzó en 1971 su saga de Viriconium con la novela La ciudad pastel, una historia de capa y espada en la que, no obstante, aparecen naves voladoras, rayos de energía, robots e incluso exoarmaduras. Curiosamente, la mezcla está magníficamente lograda.
Curiosamente, Andre Norton escribió la primera novela sobre Dungeons & Dragons, Quag Keep, en la que gente de nuestro mundo viaja a un universo fantástico de espada y hechicería.
ROL
En 1980, Gary Gygax publicó Expedition to The Barrier Peaks, e incluye alienígenas, naves espaciales y rayos láser.
Entre 1986 y 1987, Dave Arneson, cocreador de D&D, publicó Adventures in Blackmoor, Temple of The Frog y City of The Gods, con elementos de ciencia ficción, armas láser e incluso ciudades futuristas, todo ello sin renunciar a las reglas ni clases de personajes tradicionales. Todas estas ideas venían de sus partidas de los años 70, pero la pelea con Gary Gygax impidió a Arneson publicarlas hasta mediados de la década siguiente.
En 1980, el juego Rolemaster publicó diversas aventuras que se desarrollaban en un mundo llamado, Shadow World, que acabaría siendo una de sus principales ambientaciones. El manual del mundo apareció en 1987, y se siguieron publicando libros y aventuras hasta hace relativamente poco.
Visto esto, creo que nadie debería de asustarse porque en las partidas de rol apareciesen elementos de ciencia ficción y no solo de fantasía. Por supuesto, nadie dice que ahora haya que empezar a usar rayos láser en lugar de ballestas, pero si se hace bien se puede crear un mundo de juego interesante y hermoso. Ya fin de cuentas, ¿acaso no incluía la caja azul primigenios? Y qué son los primigenios sino seres de otro mundo, es decir, alienígenas